Atrévete a abrirla…

Eficacia instrumental. Ley 1335 de 2009.

¿Y qué piensan ellos?

El 21 de Julio del año 2009 fue expedida la ley 1335 del 2009 que tiene por objeto “[…] garantizar los derechos a la salud de los habitantes del territorio nacional, especialmente la de los menores de 18 años de edad y la población no fumadora, regulando el consumo, venta, publicidad y promoción de los cigarrillos, tabaco y sus derivados […]”[1], prohibiendo así la venta al “menudeo”, y penalizando la venta de productos derivados del tabaco a menores de edad[2].

La ley empezó a regir a partir de su promulgación dando un margen de 2 años para el cumplimiento de lo dispuesto en los artículos 3[3], 14, 15, 16 y 17[4].

Un año después de la promulgación de la ley se hicieron las siguientes preguntas a una población de 20 vendedores convencionales de cigarrillos[5][6], 10 de ellos informales ó ambulantes, y 10 de ellos formales ó organizados en tiendas.

La eficacia instrumental de la norma es en la actualidad -según las estadísticas- por prohibición de venta para menores de edad y de venta al “menudeo”, nula en las tiendas y en las ventas ambulantes, ya que dentro de las disposiciones vigentes de la ley, el artículo 2 prohíbe la venta de productos derivados del tabaco a menores de edad y obliga a ilustrar un anuncio de prohibición para la venta de los mismos a menores de edad no es cumplido en estos puntos de venta; puesto que los puestos consultados no tienen los anuncios correspondientes,  -ó aunque 5 de las 10 tiendas los tenían-, los vendedores no discriminan entre menores de edad, ni mayores de edad para la venta del producto, y las autoridades no actúan para sancionar la conducta prohibida; siendo por esto alta la eficacia simbólica y nula la eficacia instrumental, pues se pretende prohibir y castigar una serie de conductas mediante una norma, pero las disposiciones no son cumplidas, ni las conductas prohibidas castigadas. En cambio la investigación en diferentes supermercados de cadena[7] arrojó que éstos cumplen a cabalidad lo dispuesto por la ley 1335 de 2009; en estos solo se venden cajetillas de cigarrillos con contenidos superiores a 10 cigarrillos[8], se exponen anuncios que prohíben venta de tabaco a menores y se hace valer pidiendo documento de identificación en caso de que se dude que el cliente es menor de edad, teniendo así armonía entre eficacia instrumental y eficacia simbólica, cumpliéndose ambas a la vez.

Según estas estadísticas la eficacia de la norma tiene una perspectiva del 80% de cumplimiento para el momento de vigencia de las disposiciones aplazadas[9]. El 60% de la población encuestada no cree en el prestigio del Estado porqué cree que los gobernantes se roban el dinero público y/ó son los mayores infractores, dentro de ella el 25% afirmó no cumplir las disposiciones cuando entraran en vigencia. Del 80% que cumplirá la ley, un 60% la cumplirá por temor a una sanción, y el 40% restante por convicción ó beneficio social. El 70% de la población encuestada aseguró que los ingresos bajarán por la prohibición de la norma, mientras que el 30% dijo que por el contrarío aumentarán. El 60% de los encuestados están en desacuerdo con la ley, y si de ellos dependiera la ley sería derogada, arguyen que en la promulgación de la ley hay intereses personales de los administradores de la justicia, y que estos últimos quieren acabar con ellos. El 95% afirmó que no se logrará disminuir el consumo del cigarrillo en general, el mismo 95% afirmó que no se logrará el objetivo de disminuir el consumo del cigarrillo por parte de menores de edad, puesto que, siempre encontrarán la forma de adquirir el producto, así como lo han hecho con el licor ó con las drogas ilícitas.

Lo anterior lleva a replantear los motivos para una futura eficacia instrumental por parte de todos los actores involucrados. Al parecer la mayoría de los vendedores  cumplirán la ley, pero ilustran el problema que podría desencadenarse de la posible solución, que es el aumento del consumo del cigarrillo a causa de la prohibición del “menudeo” y por consiguiente la obligación para los fumadores de comprar por cajetillas los cigarrillos. Teniendo así una baja eficacia instrumental real al propósito de la ley logrando un efecto contrario, y una alta eficacia simbólica, pretendiendo con la formalidad de la ley lograr el objetivo propuesto.

[10]

Juan Felipe Falla.


[1]Almacén Carulla Calle 140, Carrera 10. Almacén Éxito Calle 134, Carrera 9. Almacén Olímpica Calle 140, Carrera 12B. Romy Calle 139, Cra 9.

 

[2] Rrtículo 3, ley 1335/2009.

[3] Op. Cit 4.

[4] García, Mauricio. 1993. “Discurso y poder en el derecho”, capítulo 13 de Seminario Pensar a Foucault. Bogotá. D.C.: Instituto para el desarrollo de la democracia Luis Carlos Galán, Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Social. UNAL, pp. 171-182.

[5] Ley 1335 del 2009, Art. 1.

[6] La sanción consiste en una multa de 1 salario mínimo legal mensual vigente (SMLMV), y hasta 3 salarios mínimos legales mensuales vigentes si la conducta es reincidente.

[7] Ley 1335 2009, Art. 3,: Prohíbe la venta de presentaciones ó cajetillas con menos de 10 cigarrillos.

[8] Ley 1335 del 2009, Arts. 14, 15, 16 y 17: Prohíben la publicidad y patrocinio de marcas de cigarrillo.

[9] El espacio muestral fue comprendido por 6 vendedores ambulantes ó informales escogidos aleatoriamente en el centro de la ciudad de Bogotá, 4 vendedores informales escogidos aleatoriamente ubicados en la localidad de Cedritos de Bogotá, 5 vendedores formales escogidos aleatoriamente en el centro de Bogotá y 5 vendedores formales escogidos aleatoriamente en la localidad de Cedritos de Bogotá.

[10] Por ser ellos actores directamente perjudicados por las prohibiciones de la ley.

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Entrevista a vendedora ambulante

Locación: Alrededores de la Universidad de los Andes, Bogotá.


Nicolas Pájaro, sobre la ley 1335 de 2009.

Luis Alejandro Rojas Bernal.


…Y ¿Cómo va el “menudeo”?

El 21 de Julio del año 2009 fue expedida la ley 1335 del 2009 que tiene por objeto “[…] garantizar los derechos a la salud de los habitantes del territorio nacional, especialmente la de los menores de 18 años de edad y la población no fumadora, regulando el consumo, venta, publicidad y promoción de los cigarrillos, tabaco y sus derivados […]”[1], prohibiendo así la venta al “menudeo”, y penalizando la venta de productos derivados del tabaco a menores de edad[2].

La ley empezó a regir a partir de su promulgación dando un margen de 2 años para el cumplimiento de lo dispuesto en los artículos 3[3], 14, 15, 16 y 17[4].

Uno de los artículos de dicha ley trae una prohibición particular, ese es el Artículo 3, que dispone lo siguiente: “Con el objetivo de salvaguardar la salud pública y evitar el acceso de menores de edad al tabaco y sus derivados, prohíbase la fabricación e importación de cigarrillos en cajetillas o presentaciones que contengan menos de diez (10) unidades.

PARÁGRAFO. A partir de los dos (2) años siguientes a la vigencia de la presente ley se prohíbe la venta por unidad de productos de tabaco o sus derivados.”

Un año después de la promulgación de la ley se hicieron las siguientes preguntas a una población de 20 vendedores convencionales de cigarrillos[5] [6], -para analizar como va la asimilación de la prohibición contenida en el artículo 3 de dicha ley- 10 de ellos informales ó ambulantes, y 10 de ellos formales ó organizados en tiendas.

La eficacia instrumental de la norma es en la actualidad -según las estadísticas- por prohibición de venta al “menudeo”[7], nula en las tiendas y en las ventas ambulantes, siendo tan sólo titular de eficacia simbólica, es decir, de un formalismo que tiene la mera intención de prohibir y evitar una conducta, que en realidad se da con la naturalidad de siempre y que la promulgación de la futura medida no ha logrado cambiar aún[8]. En cambio la investigación en diferentes supermercados de cadena[9] arrojó que éstos cumplen a cabalidad lo dispuesto por la ley 1335 de 2009 –aunque el enfoque para este escrito fue el artículo 3 de la misma ley que prohíbe la venta al “menudeo” para el 2011-; en estos solo se venden cajetillas de derivados del tabaco con contenidos superiores a 10 unidades[10], se exponen anuncios que prohíben venta de tabaco a menores y se hace valer pidiendo documento de identificación en caso de que se dude que el cliente es menor de edad, teniendo así armonía entre eficacia instrumental y eficacia simbólica el contenido completo de la ley, cumpliéndose ambas a la vez.

Según estas estadísticas la eficacia del artículo 3 de ley 1335 de 2009, que prohíbe la venta al “menudeo”, tiene una perspectiva del 80% de cumplimiento para el momento de vigencia del artículo aplazado[11].  El 20% de la población encuestada afirmó no cumplir la disposición que prohíbe la venta al “menudeo” para cuando entre en vigencia. Del 80% que cumplirá la ley, un 60% la cumplirá por temor a una sanción, y el 40% restante por convicción ó beneficio social, lo anterior corresponde a vendedores ajenos a supermercado de cadena. Mientras que en los supermercados de cadena la eficacia actual de la ley y de la norma aún sin haber entrado en vigencia es simbólica e instrumental, llevando al ejercicio el formalismo que la norma pretende hacer cumplir.

Juan Felipe Falla.


[1] Ley 1335 del 2009, Art. 1.

[2] La sanción consiste en una multa de 1 salario mínimo legal mensual vigente (SMLMV), y hasta 3 salarios mínimos legales mensuales vigentes si la conducta es reincidente.

[3] Ley 1335 2009, Art. 3.

[4] Ley 1335 del 2009, Arts. 14, 15, 16 y 17: Prohíben la publicidad y patrocinio de marcas de cigarrillo.

[5] El espacio muestral fue comprendido por 6 vendedores ambulantes ó informales escogidos aleatoriamente en el centro de la ciudad de Bogotá, 4 vendedores informales escogidos aleatoriamente ubicados en la localidad de Cedritos de Bogotá, 5 vendedores formales escogidos aleatoriamente en el centro de Bogotá y 5 vendedores formales escogidos aleatoriamente en la localidad de Cedritos de Bogotá.

[6] Por ser ellos actores directamente perjudicados por las prohibiciones de la ley.

[7] Opc. Cit  3.

[8] La encuesta arroja que la situación no hacambiado por el hecho de que la disposición aún no está en vigencia, y que en cuánto ésta entre en vigencia sólo un pequeño porcentaje (20%) de la población encuestada la pasará por alto y hará que la norma no tenga plena eficacia instrumental.

[9]Almacén Carulla Calle 140, Carrera 10. Almacén Éxito Calle 134, Carrera 9. Almacén Olímpica Calle 140, Carrera 12B. Romy Calle 139, Cra 9.

[10] Op. Cit. 3.

[11] Oc. Cit 3.


“De vuelta a la cajetilla”

Resulta difícil imaginarse  que la ley 1335 del 21 de julio del 2009 se cumpla en las calles, cuando en su artículo numero 3 se establece la prohibición de ventas por unidad de productos de tabaco o sus derivados por unidad[1], para el año 2011.

Aun cuando el fin de dicha norma es proteger la salud pública, y en especial proteger a los menores de edad y a los “fumadores pasivo” de los efectos nocivos del tabaquismo, resulta poco práctico o instrumental hacerlo a través del intento de desestimular el consumo de cigarrillo o tabaco, por medio de la prohibición de la venta por unidad de productos que contengan tabaco en la medida que donde se desarrolla mayoritariamente esta actividad es en las calles, donde en nuestro país reina el mercado informal[2].

En la medida que la mayoría de vendedores de productos derivados del tabaco por unidad son vendedores informales que trabajan en la calle, vendedores que en Colombia constituyen un gran porcentaje de trabajadores, me cuesta mucho imaginarme medidas coercitivas como las que sanciona dicha ley para regular y castigar su incumplimiento. Es decir, en una ciudad como Bogotá donde en ciertos sectores o localidades se encuentran vendedores informales o ambulantes en casi todas las esquinas por no caer en la generalidad de decir que en todas, tener un agente del Estado que este en constante trabajo de regular dicha actividad es casi imposible, de manera tal que es  imposible imaginarse un policía por cada esquina vigilando o controlando a los vendedores informales de que no vendan cigarrillos o productos que contengan tabaco por unidad dado que son muchos  los vendedores que aplican esta modelo de venta por toda la ciudad.  Aun cuando imponer sanciones económicas altas parezca ser una buena medida para impedir ciertos comportamientos, resulta bastante extremo imponer sanciones que lleguen hasta los 450 salarios mínimos a uno de los sectores más pobres y marginados  como lo son los trabajadores informales.

La mayoría de vendedores informales que  conozco  me han manifestado pocos días después del respaldo que recibió esta ley por parte de la Corte Constitucional[3], que  se verán perjudicados por que ellos mismos reconocen que venden más por unidad que por cajetilla.

En tal orden de ideas veo que la importancia de la ley no está en su prohibición de vender derivados del tabaco por unidad, dado que como lo reconocen algunos vendedores, es muy difícil en primer lograr, convencer a los vendedores informales que dejen de vender cigarrillos por unidad y “vuelvan  a la cajetilla”  porque con esta manera de comercialización venden más, facilitando como ellos dicen la tarea de “llevar lo de comer para la casa”, como que si estos no lo hacen que se puedan emplear medidas coercitivas para controlar esta actividad dado que aunque es un actividad generalizada dentro del mercado informal de ventas callejeras, es una actividad muy individual y localizada que se realiza por una gran numero de personas dentro del mercado informal de ventas callejeras,  en áreas muy grandes, resulta bastante complejo perseguir a cada uno de estos infractores. Por lo tanto diría que en lugar de gastar una gran cantidad de energía y recursos en la persecución de los infractores de esta ley se debe más bien hacer un esfuerzo por llevar esta política anti-tabaquismo a los sectores donde los destinatarios de esta ley se encuentren, es decir unir esta política de desestimular el tabaco con las políticas educativas de forma íntegra para los menores de edad, y encontrar un mecanismo para desestimular el crecimiento del mercado informal para ponerle fin a la venta de cigarrillos en la modalidad del “menudeo”.

Juan Pablo Vargas Serrano


[1] Páragrafo: (art.3) A partir de los dos (2) años siguientes a la vigencia de la presente Ley se prohíbe la venta por unidad de productos de tabaco o sus derivados.

[2] 32% del PIB, lo produce el mercado laboral informal en Colombia según el banco mundia.http://redassei.blogspot.com/2009/10/economia-informal-en-colombia.html

[3] C-639-10 magistrado ponente: Humberto Antonio Sierra Porto, según Comunicado de Prensa de la Sala Plena de 17 de agosto de 2010.


Relativismo Jurídico

La norma es norma hasta que no me afecte


El parágrafo del artículo 3 de la Ley 1553 expedida el 21 de Julio de 2009, que prohibe la venta de cigarrillos “al menudeo”, fue avalado por la Corte Constitucional el pasado 20 de Agosto del presente año.

No nos corresponde en esta ocasión entrar a juzgar la decisión que tomó la corte, ni abrir el voluminoso expediente constitucional que se pregunta por los límites de las restricciones a la libertad individual que son válidos*. En esta ocasión nos concentramos en la efectividad que ha tenido la norma, es decir, qué tanto la realidad se ha adaptado al mandato legislativo; las razones que motivan ese grado de adaptabilidad y finalmente, unas propuestas para maximizar** el grado de cumplimiento.

Se realizó un trabajo de campo el 3 y 4 de Septiembre de 2010 que consistió en la entrevista a 17 vendedores ambulantes dispersos por varias zonas de la ciudad de Bogotá: 5 del centro, 3 a la altura de la Universidad Javeriana, otros 3 a la altura de la carrera 7a con 82, 2 a la altura del C.C. Hacienda Santa Bárbara, y 4 en la esquina de la calle 127 con 15 (Los resultados obtenidos se muestran al final de la entrada).

De los entrevistados el 88% confirmó que no sigue la norma, es decir, que vende cigarrillos “al menudeo”. Hay tres datos que nos ayudan a entender tan alta tasa de incumplimiento: el 76% de los encuestados no había escuchado de la norma antes de la entrevista, el 82% cree que la norma es “injusta” con ellos como vendedores de la calle y el 59% afirmó que la cumpliría una vez empiece a ser penalizada.

Como se puede notar el desconocimiento de la norma*** apunta a ser uno de los mayores obstáculos para que la prohibición se materialice en la sociedad. Este podría ser el primer plan de acción del gobierno para hacer más efectiva la norma.

El segundo punto que vale la pena resaltar es cómo cae la tasa de incumplimiento de la norma de un 88% a un 59% cuando los vendedores se dan cuenta que el incumplimiento acarrea una posible sanción. Aun cuando la caída dice bastante del papel que el castigo juega en la mentalidad del sujeto receptor de la norma, deja mucho qué desear: incluso con sanción, 6 de cada 10 siguen incumpliendo. Esto puede ser un buen apunte a aquellos que creen que “con bolillo” todo se logra. Una posible explicación de este fenómeno de “vendedores temerarios” sea la falta de confianza en que el castigo se efectúe o la idea que siempre hay formas de evadir la ley y también el castigo.

El tercer y último punto que causa bastante curiosidad es el contraste entre un 82% que considera injusta la norma hacia ellos, un 88% que considera adecuada la norma para la sociedad y un 88% que la incumple. El porcentaje que considera (objetivamente) adecuada la norma es equivalente a aquel que la incumple, lo cual evidencia que el vendedor ambulante a la hora de decidir si cumplir o no una norma no tiene en cuenta el beneficio social de la misma. Por el contrario el factor clave en su proceso de toma de decisión es su beneficio y su costo, nótese como 82% la consideran injusta subjetivamente y 88% efectivamente la incumple.

Es una doble moral bastante curiosa y bastante presente en nuestra sociedad que consiste consiste admitir la necesidad y las bondades de muchas políticas públicas hasta que parte del costo cae sobre . Esto es una modalidad de lo que en Teoría de Juegos se conoce como el problema del free-rider**** (en término populares: el gorrero). La problemática consiste en que hay ciertas políticas que son fundamentales para la sociedad en general (por ejemplo el sistema de alumbrado) pero que jamás se realizarían por iniciativa de los individuos porque todos ellos quieren disfrutar los bienes comunes pero no quieren aportar para ello.

Este último resultado pone sobre la mesa un último plan de acción: concienciación sancionadora. Este término reúne una solución para todos los obstáculos antes mencionados, se trata de un plan de informar a los vendedores sobre la norma y los fines que persigue, pero acompañado de sanciones. De modo que el idealismo kantiano se ajusten a la realidad de incumplimiento que se hace manifiesta en la encuesta.

Julián Niño

* Sobre el tema consulte las sentencias T-221/94 y T-309/97 que exponen la doctrina constitucional sobre los límites que la libertad individual impone al Estado.

** Se usa el término maximizar porque siguiendo a Hans Kelsen, un cumplimiento completo de la norma hace de la norma tautológica e innecesaria.

*** El 76% en desconocimiento implica que 3 de cada 4 vendedores ambulantes no se daban por enterados de la norma, una cifra abrumadora que plantea serios interrogantes al principio ignoratia juris non excusat.

**** Richard Cornes and Todd Sandler, The Theory of Externalities, Public Goods and Club Goods 2nd ed. (1996)

Encuesta sobre le Efectividad de la prohibición de la venta de cigarrillos “al menudeo”.


¿Habrá eficacia en la ley 1335 de 2009 o será sumida en la “cultura del incumplimiento”?

Es común en la realidad colombiana ver el consumo de tabaco o sus derivados, como el cigarrillo, ya sea en ambientes de trabajo o en educativos, pero lo preocupante es la facilidad con la cual los menores de edad lo adquieren, así este prohibido para ellos, por ejemplo cualquier persona sea menor de edad o no, puede comprar a cualquier vendedor ambulante o en cualquier cigarrería un cigarrillo por solo doscientos pesos. Un precio muy barato que permite la facilidad de venta y de consumo para las personas, demostrando así la falta de control sobre este producto, el cual recordemos que, como bien se ha dicho, es nocivo para la salud con consecuencias como cáncer de pulmón, cáncer bucal y de riñón, entre otras enfermedades, pues también puede causar ansiedad.

Por eso es que en el 2009 se expidió la ley 1335, o como es comúnmente conocida la “ley antitabaco” con el objetivo de garantizar los derechos a la salud de los habitantes del territorio nacional, especialmente la de los menores de 18 años de edad y la población no fumadora, regulando el consumo, venta, publicidad y promoción de los cigarrillos, tabaco y sus derivados, así como la creación de programas de salud y educación tendientes a contribuir a la disminución de su consumo, abandono de la dependencia del tabaco del fumador”[1], por lo que para este fin  el parágrafo 3º de la misma, también ha prohibido la venta de cigarrillos a menudeo, o sea por unidad, pues es la forma más común de venta dentro de nuestra sociedad colombiana.

Pero ¿hasta qué punto los vendedores de cigarrillos, como principales sujetos de esta ley, cumplirán con ella?, pues bien, como sabemos esta ley no entrará en vigencia hasta el 2011, lo cual genera que el estudio de su eficacia se haga un tanto complicado, especialmente la instrumentalidad de esta, pues simbólicamente[2] la ley ya ha empezado a surtir efectos.

Con el objetivo de analizar la ley y la pregunta aquí planteada, este Blog realizó un estudio empírico, en el cual se tomó una muestra de 30 vendedores, distribuidos de la siguiente manera. En primer lugar 15 de los vendedores eran informales y se encontraban en el centro de Bogotá, en los alrededores de la plaza de los periodistas y los otros 15 eran formales y se encontraban en el norte de Bogotá, en los alrededores de la calle 147. El 50% de los entrevistados eran comerciantes con establecimiento y el otro 50% se encontraba compuesto por vendedores ambulantes. Se analizaron las respuestas de cada uno de los participantes, con base a 5 preguntas.

Los resultados de este estudio mostraron que un poco más del 70% de los vendedores ya conocen la ley (preg.1), pero lo sorpréndete es el número de personas en el centro con un 40%, que dicen que no cumplirán con esta disposición, en comparación con el número de personas en el norte con un 7%. Lo que representa una fiel tendencia a la “cultura del incumplimiento”[3], pues aunque mucha gente vaya cumplir por la existencia de una sanción, en este caso de hasta 450 salarios mínimos, muchas otras no lo van a hacer obedeciendo a sus circunstancias y a su propio beneficio, esto lo podemos explicar mediante la comparación de las cifras de la pregunta numero 4, ya que en el norte el 47% cree que los va a beneficiar mientras que en el centro sólo el 27%, debido a que la venta de la unidad de cigarrillo en el norte no es un ingreso importante, pues en las cigarrerías hay otros productos como el alcohol, además de que la gente del norte tiene más probabilidad de comprar la cajetilla a comparación con la del centro ,debido a su cantidad de ingresos, como los mismos vendedores afirman, mientras que los vendedores ambulantes venden casi al doble un cigarrillo de lo que lo harían con la cajetilla.

En conclusión también se ve una negativa a la eficacia de la norma por parte de ellos mismos, como lo muestran las graficas de la pregunta 5, pero también se ve como pocas personas ya están cambiando de percepción sobre lo que es bueno y malo para los menores, como las mismas vendedoras que son madres, pues en un caso concreto se le preguntó a una vendedora y respondió que cumpliría la norma por el hecho de tener un hijo menor de edad.

Estudio

Juan Miguel Jiménez R.


[1] Colombia, C. d. (21 de julio de 2009). Ley 1335 de 2009. Retrieved 05 de septiembre de 2010 from saludcapital.gov.co:http://www.saludcapital.gov.co/publicaciones/LEY%20ESPACIOS%20100%20LIBRES%20DE%20HUMO.pdf

[2]

Villegas, M. G. (1993). Pensar a Foucault. En M. G. Villegas, Discurso y Poder en el Derecho (págs. 171-182). Bogota: Instituto Para el Desarrollo de la Democracia.

[3] Villegas, M. G. La cultura del incumpliento de reglas. In M. Garcia. Villegas, M. G. (2009). La cultura del incumpliento de reglas. In M. G. Villegas, Normas de Papel (p. 340). Bógota: siglo del hombre editores.